Mostrando entradas con la etiqueta Cartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de septiembre de 2019

Se cumplen 56 años de esta carta de Perón a las 62 Organizaciones Peronistas






Escrito por Juan Domingo Perón.

A los compañeros de las 62 Organizaciones

Buenos Aires

Mis queridos compañeros:

Después de la partida de los compañeros dirigentes que se reunieron conmigo en ésta, he recibido la comunicación de Las 62 Organizaciones, en la que me comunican Uds. la información correspondiente a las actividades, inquietudes y situación del momento. Espero que la llegada allí de esos dirigentes les haya permitido tener una idea completa de lo que tratamos aquí sobre los asuntos que interesan a nuestras organizaciones políticas y sindicales. El compañero Framini debe haberles informado exhaustivamente y tomado contacto con ustedes a los efectos de realizar todo en el mejor entendimiento y colaboración. Otro tanto digo con referencia a la compañera Parodi. Espero que no existan dificultades porque lo que se busca precisamente, es organizar todo allí sin fricciones ni enfrentamientos que, fuera de toda duda, es lo que buscan nuestros enemigos.

Espero también que el compañero Vandor haya recibido mi carta contestación de una suya que me llegó por intermedio de la compañera Delia Parodi, como asimismo esa contestación sea ya de conocimiento de los compañeros de Las 62 Organizaciones. Indudablemente el momento es delicado para nuestras formaciones de superficie, porque no debemos dudar que nuestros enemigos, que ya han intentado disociarnos mediante la violencia o el engaño, volverán a intentarlo por los medios que sean y, si nosotros no presentamos un frente granítico, unido y solidario, nos pueden hacer un "agujero" en cualquier momento. Por eso la responsabilidad de los dirigentes peronistas en estos momentos es muy grande frente a ésa y otras amenazas que la situación creada nos está mostrando con claridad. Nunca han necesitado de un mayor sentido de grandeza y de desprendimiento, de una mayor unidad y solidaridad peronista ni de la mayor comprensión, entendimiento y colaboración. Lo que importa salvar es la unidad partidaria. Los intereses de círculo y personales, no pueden contar en la situación actual, porque solo el triunfo del Movimiento puede representar el triunfo de los peronistas. Nadie escapará al derrumbé si, por errores nuestros, el Movimiento Peronista llega a caer en la disociación.

Toda la fuerza del Peronismo está indudablemente en las bases y la propaganda enemiga está decidida a minar esas bases aprovechando la más mínima disensión que se produzca entre los dirigentes peronistas, tanto en la línea política como en la sindical. Terminadas las elecciones del 7 de julio, esa propaganda capciosa e interesada, se ha dirigido especialmente a hacer aparecer este acto electoral como una derrota peronista, a pesar que ellos saben mejor que nosotros que todo ha sido producto del fraude y de la arbitrariedad. Algunos peronistas, con buena o mala intención, se han prestado a esa capciosa propaganda derrotista, atacando a nuestros dirigentes y creando ficticiamente un clima de desconcierto, incertidumbre y alcahuetería sistemática que nos perjudica grandemente en la unidad. Es preciso entonces proceder de la mejor manera que sea posible para neutralizar esa campaña y destruir los efectos perniciosos de la propaganda derrotista. Para ello lo primero que debemos hacer es ponernos de acuerdo todos los dirigentes para proceder en forma inteligente y atinada, en una acción de conjunto bien planteada y realizada en la mayor colaboración y cooperación posible. Es para dar lugar a eso que he dispuesto la reestructuración y reorganización de las formaciones peronistas de superficie, dando así lugar para que todos ustedes en perfecto acuerdo lleguen a las bases y trabajen acertada y convenientemente.

Sobre las formas de ejecución, sólo he indicado procedimientos generales que me han parecido a mí los más justos y convenientes a fin de que ustedes, los dirigentes, realicen las cosas de la mejor manera para asegurar antes que nada, la unión y solidaridad de los peronistas. No se me escapa que no todos estarán de acuerdo con lo ordenado, pero creo que la masa peronista, espera desde hace años una medida semejante que siempre he auspiciado pero que debido a las condiciones en que se luchaba no había sido posible hasta ahora, en que este período de aflojamiento de la tensión política, permite dedicarnos a reestructurar nuestras organizaciones, haciendo lo que la masa quiera, porque no debemos olvidar que el fuerte peronista ha estado siempre en sus bases. Es allí donde debemos satisfacer los deseos y afirmar nuestro predicamento, porque de lo contrario haremos el juego al que nos quieren llevar nuestros enemigos.

Pero esta reestructuración no ha de hacerse pensando en que los dirigentes que han estado al frente de las organizaciones no han cumplido con su deber, porque ello sería injusto en primer término, y porque con ello daríamos el gusto a nuestros enemigos, favoreciendo su propaganda y su calumnia. Hay que reorganizar el Movimiento para dar ocasión a que todos los Peronistas puedan tener su actuación y su ocasión, como asimismo hacer real aquello de que cada peronista lleva el bastón de mariscal en su mochila, dando también ocasión a la juventud a que salga a la palestra y luche como sólo la juventud sabe hacerlo. Si nosotros por egoísmo, cerramos el paso a nuestra juventud, renunciaríamos a nuestro porvenir.

Nuestra mayor satisfacción de viejos dirigentes ha de ser la de ayudar a que nuestros muchachos nos superen para bien del Movimiento y nuestra obligación presente ha de ser también la de asegurar el mejor encuadramiento futuro para nuestras formaciones políticas y sindicales, en la que se descarten los tránsfugas conocidos, se afirmen los dirigentes capacitados y se dé cabida a los nuevos valores que sean capaces de llevar adelante la lucha en que estamos empeñados y cumplir la misión que nos hemos impuesto.

Con el pensamiento puesto en estos elevados fines, es que debemos encarar todos la reorganización; siendo así, no puede haber rivalidades ni fricciones que no fueran inspiradas por móviles inconfesables, que no deben existir en nuestras filas. Yo estoy persuadido en absoluto que en el Peronismo no existen semejantes ambiciones ni intereses y que todo se puede hacer con la grandeza y la honestidad que siempre hemos tratado de mantener en el Peronismo. Por eso, creo firmemente que si todos ustedes se ponen de acuerdo para realizar la reestructuración inspirada en estos principios, no sólo no puede haber dificultades, sino que cualquiera que surja por la intervención de factores ajenos, puede ser superada sin mayores esfuerzos mediante unión y colaboración de los que proceden con honestidad y desprendimiento. Hay que defender por sobre todo al Movimiento y dentro de él la unidad y solidaridad, sin las cuáles nada será posible en la futura lucha.

Finalmente, yo sólo les pido a todos que se pongan de acuerdo antes de comenzar la tarea y luego, en la mayor armonía y cooperación, se dediquen lo que más convenga al Movimiento. Si ello se cumple todos tendremos que agradecerles a los dirigentes las ventajas que en el futuro afirmen la existencia y la acción de todo el Movimiento Peronista.

Sobre el viaje que los compañeros me anuncian para tratar conmigo las cuestiones pendientes, que me citan en su comunicación que contesto, si lo consideran necesario en las actuales circunstancias, y a pesar de cuanto aquí les digo y lo que les habrán informado los compañeros que estuvieron conmigo antes, yo los espero con todo gusto, como siempre.

Les ruego que trasmitan mis más afectuosos saludos a todos los compañeros.

Un gran abrazo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Hace 81 años Perón le escribía a Félix San Martín




Carta al Sr. Felix San Martin 19 de diciembre de 1937

Escrito por Juan Domingo Perón.

Santiago de Chile, 19 de diciembre de 1937

Al señor Félix San Martín

Junín de los Andes

Mi muy querido amigo Don Félix:

La crónica colonial de Chile es quizás una de las más abundantes y extensas entre sus congéneres. Los historiadores más amplios y fundamentales de tiempos de la Colonia en Chile podríamos decir que son: el abate Molina, fray Diego de Rosales, el P. Ovalle, Gregorio Marmolejo, Corballo Goyeneche, Córdoba Figueroa, Olivares, Pineda Bascuñan, Pérez García, Gómez Vidaurre, y los fragmentarios pero no menos documentados e informados, entre los cuales se podría citar con frecuencia a Suárez de Figueroa, Tibaldo de Toledo, Caro de Torres Villarroel, Bueno, Trillo, Mariño de Lovera, fray Juan de Jesús María, Quiroga Rojas, González Agüero, etcétera.

Por varias de estas obras he pasado, deseando responder a su pregunta tan simple y sencilla; pero que se me escurría para aclarada con precisión. La mayoría de estos historiadores coloniales son algo desordenados y sin índice. Muchos son los que citan el pretendido "Paso de la Villarrica", pero ninguno encontré que lo ubicara con precisión. Vale decir, que me vi frente a la misma dificultad con que Ud., viejo investigador, se encontró. También examiné la cartografía Hispano Colonial de Don José Toribio Medina y el Atlas de Cano y Olmeailla en ella inserto, sin encontrar el Paso. Otro tanto hice con los Atlas de la Historia de Don Claudio Gay. Pero ya verá cómo encontré después la aclaración...

Los estudios sobre los araucanos y demás aborígenes están en Chile muy adelantados. Se le puede dar el primer lugar a la cabeza de estos escritores a Don Tomás Guevara, figurando después en primera línea el insigne Medina, Latchan, Pérez, el P. de Augusto, Oyarzún.

Don Tomás Guevara, que fue Rector del Liceo de Temuco, ha escrito varios libros, todos igualmente valiosos: "Psicología del Pueblo Araucano", "Los Araucanos en la Prensa de la Independencia", "El Folklore Araucano", y la más interesante y fundamental de todas sus obras, la "Historia de la Civilización de la Araucania", en tres tomos de más de 400 pági¬nas cada uno, obra en la actualidad agotada. En la página 19 del primer tomo se ubica con más o menos precisión, el Paso de Vi- llarrica, cuyo párrafo copio íntegro: "Entre los ríos Allipen y Trancura que nace al pie del volcán Quetropillan, los pasos de mayor importancia son el de Pulmarí, llamado también del Llaima o Baren, por el camino del Fortín Antiguo —1580 metros—; el de Reigolil como a 15 kilómetros al sur del anterior, por los ríos Trancura y Reigolil, hasta el norte; el Maichi, a 7 kilómetros del Reigolil por el mismo río Trancura; el Villarrica o Tran-cura como a 17 kilómetros del anterior, por los caminos del sur del lago y sur del volcán Villarrica."

Más adelante, en la página 15, dice: "El Villarrica permanece abierto asimismo todo el año y da salida a Junín de los Andes por el Norte y Sur del Volcán Lanín". En las cartas de esta obra, no figura el Paso Tromen o Mamuil Malal, que actualmente conocemos, sino que a la altura del Volcán Lanín, existe una leyenda que dice: "Paso de Trancura" como si, consecuentemente con el texto quisiera indicarse que el Paso mismo (cruce de la cumbre) se llamara Trancura, mientras que a la línea general del camino es a la que se denomina con el nombre de Paso de Villarrica. He recalcado el valor de la personalidad de Guevara, que Usted ya conocía surduda, para dar a su información el valor de su autoridad. Quedo a sus gratas órdenes.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan D. Perón, Teniente Coronel.

jueves, 30 de agosto de 2018

A 52 años de estas líneas escritas, por Perón, al Doctor Carlos Disandro






Carta al Dr. Carlos A. Disandro 30 de agosto de 1966

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 30 de agosto de 1966

Señor Dr. D. Carlos A. Disandro

LA PLATA

Mi querido compañero:

He recibido su carta del 2 de agosto pasado que contesto pidiéndole en primer término disculpas por mi tardanza en hacerlo debido a que me llegó ya con retardo la suya y coincidió con un corto viaje que hiciera yo por el norte de España escapando al calor de Madrid en agosto.

He estudiado detenidamente su trabajo sobre los últimos acontecimientos en la Argentina, intitulado "La estrategia de un Poder Sinárquico" y lo encuentro excelente desde todos los puntos de vista en que lo he analizado. Hace ya mucho tiempo yo vengo también propalando hacia todos los rumbos, la existencia de una confabulación de todas las fuerzas internacionales que vienen actuando negativamente para los móviles que perseguimos y que persigue el mundo que pretende liberarse. En efecto, ya publiqué un trabajo que Usted debe conocer sobre la situación argentina en el que me ocupo especialmente del "Tercer Mundo", consecuencia de la "Tercera Posición" anunciada por nosotros hace ya más de veinte años. En ese trabajo menciono a tales fuerzas que, aparentemente contrapuestas, trabajan de consuno con móviles de dominio por las "Grandes Internacionales" que vienen trabajando desde hace más de treinta años.

Tales fuerzas son para mí: el marxismo y el capitalismo que, en apariencia se disputan el predominio, pero en la realidad marchan estrechamente unidas y con designios comunes. Basta para ello verlos en 1938 cuando terceros en discordia (Alemania e Italia) aparecen en el mundo opuestos a tales designios y cómo en 1945, terminada la Segunda Guerra Mundial, en la famosa Conferencia de Yalta, se reparten el mundo para su explotación y dominio. No es menos aleccionador que a estas dos Grandes Internacionales de entonces, aparezcan unidas el sionismo, la masonería y partes de la Iglesia Católica. En el caso nuestro de 1955, no ha sido menos elocuente la unión de estas cinco internacionales contra el Justicialismo, como fuerzas ocultas de la revolución.

Su excelente trabajo, profundiza el análisis y penetra profundamente en el problema argentino, sometido a la estrategia de un poder sinárquico, que conectado con las "Grandes Internacionales" se ha venido extendiendo desde 1955 y que, en la actualidad, demuestra que esta dictadura militar no es nada nuevo ni original como algunos pretenden, sino la continuidad gorila del golpe de estado de 1955 quizá con otras formas, pero con idénticos objetivos y designios. Como todo esto me ha resultado muy interesante, le he pedido a Jorge Antonio que le haga llegar la invitación para viajar a Madrid porque de esta manera podríamos conversar y acordar trabajos en común con el Comando Superior Peronista y la Junta Coordinadora Nacional, muy beneficiosos para el Movimiento.

Esperando tener el placer de charlar en Madrid, no deseo alargar esta carta que le remito por intermedio del Doctor Michelini para más seguridad o por si cuando ella llega Usted está ya en viaje.

Un gran abrazo.

Juan Domingo Perón

martes, 10 de abril de 2018

Hace 50 años Perón le escribía esta carta a Jauretche





Carta a Arturo Jauretche 10 de abril de 1968

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 10 de abril de 1968.

Señor Doctor Don Arturo Jauretche Buenos Aires ,

Mi estimado amigo:

Aprovecho el viaje del doctor Remorino, con quien hemos estado hablando de Usted, para hacerle llegar, junto con mi saludo más afectuoso, mi congratulación por una de sus características salidas con motivo de una afirmación de un marino en una conferencia. Algunas veces, una sola palabra, suele ser más eficaz, cuando se la elige bien, que todo un discurso.

He seguido siempre su prédica patriótica, tan elocuente como constructiva y eficaz, especialmente en estos momentos en que la pobre Argentina está tan necesitada de verdades. Hasta esta lejana Europa llegan los lamentos; sin embargo nada se puede intuir por lo menos que nos haga pensar en soluciones. Hemos hablado mucho con el Canciller Remolino y pienso que lleva ideas positivas, sobre las que ha de, conversar con Usted. Espero que, entre los dos, puedan llegar a las mejores conclusiones.

La situación Argentina en la hora que nos toca vivir ya no puede ser de enfrentamientos parciales: es preciso vencer los divisionismos suicidas como única manera de alcanzar la necesaria unidad y solidaridad ciudadana, que nos permita enfrentar unidos a la línea nacional que domina. Usted ha sido siempre un hombre de esa causa y le honra el hecho de que aún permanezca en la misma trinchera, en la que también seguimos luchando nosotros. Es precisamente ahora cuando más unidos debemos estar.

Remorino le podrá informar cuánto hemos charlado al respecto. Nuestro Movimiento está intacto en las bases, aunque algunos dirigentes hayan defeccionado, como comúnmente suele suceder cuando los hombres ceden a la acción destructora del tiempo y la corrupción es provocada desde arriba. Esta dictadura militar que, según dijo, venía a adecentar las formas, ha sido sin duda la que ha empleado la corrupción en una mayor medida: es lo que ocurre, que "el estreñido suele morir de curso". Pero, a pesar de todo, el Movimiento Peronista no tiene nada que temer si se organiza y conduce con acierto: es lo que espero para el futuro inmediato. En esas condiciones, recién podremos aspirar a que todos los argentinos se unan, organicen y sean conducidos acertadamente, sin banderías ni divisionismos negativos, como la única manera posible de salvar a la Patria. Le ruego que salude a los amigos. Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

domingo, 15 de octubre de 2017

A 57 años de esta carta de Perón al doctor Albistur Villegas




Carta a Dr. Cesar Albistur Villegas (15 de octubre de 1969)

Escrito por Juan Domingo Perón.

Señor Doctor D. César Albistur Villegas

Morón - Pcia. Buenos Aires

Mi querido amigo:

Por mano y amabilidad del amigo Ponce he recibido su carta del 4 de octubre, y con ella sus buenos deseos para mi cumpleaños. Deseo agradecerle tanto el recuerdo, como el saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

He conversado largamente con el compañero Ponce y él le podrá informar de viva voz. Pienso como Usted que la dictadura militar esta sola, y por lo que leo de lo que dice Onganía, creo también como Usted, que esta en la luna de Valencia. Es que eso de improvisar una revolución entre gallos y medianoche, sin la preparación humana y táctica que toda revolución trascendente presupone, es algo muy comprometido y fuera del alcance de un General de caballería, al que le podríamos referir las opiniones que Agustín Álvarez expresaba de Lavalle: "Quien lo metió a reformador institucional, asunto que no era del arma de caballería..."

He leído los ejemplares de "La Tribuna" que me ha traído Ponce y los encuentro magníficos: lo felicito. Pienso como Usted en la necesidad de ir llegando, en lo posible imperceptiblemente, con nuestras cosas porque el Peronismo esta latente en la masa y el valor cívico de nuestras bases es un fenómeno que, hasta nosotros, no se había dado en el país. Es preciso confesar que, aunque nosotros no hayamos sido demasiado buenos, los que nos sucedieron han sido tan malos que, al final, venimos nosotros resultando óptimos.

Sobre los comunistas, en particular los "codovilistas" mejor es no hablar, ¿qué pueden ellos y los "liberales" de Rojas ofrecer que no sea fracaso y vergüenza? Un día, tendremos que levantar un monumento a todos esos, que tanto han ayudado al Peronismo.

Pienso que el mundo esta en una transformación de insospechables proyecciones. Y como siempre ha sido regla en los siglos pasados, Europa llevara la voz cantante: vea lo que ocurre en Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, etc. Sin embargo, no es menos trascendente lo que sucede en la U.R.S.S. en sentido contrario y lo que se mantiene latente en China, que ha comenzado a terciar en forma decisiva en el mundo moderno. Lo nuestro es un juego de niños al lado de lo que pasa por aquí, con la diferencia que nosotros metemos mucho ruido y estos lo hacen casi silenciosamente. Le adjunto un pequeño Apunte sobre mi concepto al respecto.

Sobre nuestras cosas políticas y sindicales estoy muy claro: ello me persuade cada día más que en la política, es preciso saber manejar el desorden, porque difícilmente puede existir el orden como lo desearíamos.

Empero y a pesar de todo, creo que los aconteceres van bien, pese a las defecciones y errores que es fatal que se produzcan en estos asuntos. Me alegra saber que en Morón nuestro Movimiento marcha bien y que tanto la Rama Masculina como la Rama Femenina se encuentran en pie de acción. Lo importante en esta clave, es saber y poder contar con la base, donde reside el verdadero poder partidario. Los dirigentes de encuadramiento bien vigilados, si la masa responde, no constituyen problema. La existencia de sectores no puede ofrecer dificultades porque, a veces, hasta son convenientes, si se puede jugar entre ellos. El que conduce el conjunto, tiene que tener la sabiduría de no embanderarse en ninguna tendencia, para ser una suerte de Padre Eterno que bendice "orbi et urbi", así también puede manejarlos a todos. Eso observo que es lo que Usted hace. Por algo Morón no ha dado nunca trabajo.

Dentro de la situación que vive el país y, de acuerdo con lo que piensa la dictadura militar, si es que piensa algo, todo nuestro quehacer debe reducirse a una guerra sorda pero efectiva por el accionar de nuestras organizaciones y por la que cada peronista debe desarrollar todos los días en todos los lugares. Cuando ello se consigue y la acción organice como la individual que cada uno realiza por libre iniciativa dentro de la misión de todos, se suman, se llega imperceptiblemente a la guerra integral, cuyos efectos son muy difíciles de neutralizar desde el Gobierno, por más que se crea en la utilidad de las amenazas y aún de la represión violenta ¡Nadie ha conseguido hacer callar un chancho a palos!

He recibido el saludo de sus cuatro "cachorros" y por separado los contesto. Lo felicito por la fortuna que en ellos tiene: son maravillosos. Le adjunto la fotografía que me encarga para mi ahijado Cesar Mariano con algunos pequeños recuerdos en reciprocidad de la atención que ellos han tenido en saludarme en mi día.

Le ruego haga llegar a los suyos el saludo más afectuoso de mi Señora y mío con nuestros mejores deseos de felicidad. Le encargo igual salutación a todos los compañeros con la exhortación para que se empeñe en la lucha y hagan todos los días algo por el Peronismo.

Un gran abrazo

Juan Perón

sábado, 29 de abril de 2017

Se cumplen 46 años de esta carta de Perón con el radical Carlos Suárez




Carta Carlos O. Suárez 29 de abril de 1971
Escrito por Juan Domingo Perón.
Madrid, 29 de abril de 1971.
Al Señor Carlos O. Suárez
Buenos Aires
Querido amigo:
Con el pie en el estribo contesto su carta. He decidido hacer un viaje por el interior de España, escapando a las visitas y los periodistas que, desde hace un mes me tienen "a los saltos". Con lo que ha ocurrido en la Patria y con lo que se está agitan­do con diversos fines desde uno y otro bando, a muchos se les está "haciendo el campo orégano". Pero para mí, con los cambios, no ha cambiado nada y, en consecuencia, tampoco nosotros deberemos cambiar nada.
Existen tres empeños de lucha; la guerra revolucionaria de los muchachos guerrilleros; una conspiración militar-popular que avanza cada día y, finalmente, una lucha política de super­ficie. Tanto la primera como la segunda deben seguir su con­ducta actual, es decir, "seguir dando"; la segunda hay que dejarla andar y ayudarla porque ese puede ser uno de los con­ductos para terminar con la dictadura militar que ensombrece al país y la tercera (la lucha política de superficie) hay que seguir de acuerdo con las circunstancias.
Las tres acciones se desarrollan por cuerda separadas, sólo coordinadas en su objetivo final. Espero que la guerra revolu­cionaria sea el reaseguro de una lucha, pero a muy largo plazo. A mediano plazo la rebelión militar-popular puede ser un re­curso valioso y la lucha política de superficie permitirá hacer el juego a la dictadura militar que ha prometido elecciones limpias mediante un juego también limpio, en cuyo caso, no tenemos nada que perder. En síntesis, dialogar en procura de los objetivos previstos; mientras tanto guerra cerrada a la dic­tadura, para que no pueda hacer pie en ningún momento.
Nosotros podemos proceder así porque tenemos un Mo­vimiento que jamás ha sido excluyente ni sectario y cada uno que lucha es un peronista en potencia aunque no lo confiese. Otros creen que no se puede conducir sin una organización per­fecta y un Comando centralizado. En política eso es imposible porque en este campo el orden es inexistente. En consecuencia es preciso acostumbrarse a manejar el desorden si es preciso. A. nosotros, con tal que luche, ¿qué nos importa cómo lo hace y dónde lo realiza? Hoy necesitamos de las tres acciones que an­tes le menciono y echamos mano a las tres.
Con referencia a las promesas de la dictadura: "res non verba". Esperamos los hechos y ellos dirán. Hasta entonces guerra cerrada en todos los frentes. No nos aferramos, como compienderá, a la conducta de las demás agrupaciones políti­cas, cuyos antecedentes conocemos; las utilizamos en lo posi­ble, pero nos cuidamos para que ellos no nos aprovechen a nosotros y, teniendo la lucha armada y en acción, ellos están y estarán inermes. Deberán "cabrestear" porque nosotros no estamos aún "palanqueados".
A mi regreso le escribiré más largo. Esto es sólo un adelan­to porque debo salir dentro de unos momentos de viaje, aunque no he querido hacerlo sin hacerle llegar, por lo menos, estas pocas palabras para que conozca la resolución tomada.
Espero poderlo abrazar pronto en la Patria. Hasta entonces, saludos a los amigos mexicanos que habiten por allí.
Un gran abrazo.
Firmado: Juan D. Perón.