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lunes, 2 de diciembre de 2019

Se cumplen 55 años de esta carta de Perón a todos los peronistas, luego del frustrado retorno




Carta a los Compañeros Peronistas 2 de diciembre de 1964

Escrito por Juan Domingo Perón.

A LOS COMPAÑEROS PERONISTAS

Río de Janeiro, 2 de diciembre de 1964.

El gobierno cipayo de este país ha frustrado mi primer intento de cumplir mi promesa de regresar al país. Una verdadera conspiración internacional dirigida y orquestada por los imperialismos dominantes con el concurso de los países en manos de usurpadores entregados y entregadores de sus pueblos, ha pedido en esta ocasión más que la razón que nos asiste.

El "Plan para el Retorno", como oportunamente lo habíamos anunciado, es de pacificación hasta el 31 de diciembre, plazo que habíamos establecido para que los enemigos del Pueblo entraran en razón.Hace ocho meses el "Gobierno" por su "Justicia" pedía mi extradicción al Gobierno de España sin éxito. Poco después el Presidente Illía manifestaba que "el regreso del General Perón era solo cuestión del señor Perón. Hace dos días el Ministro de Relaciones Exteriores afirmaba que "si Perón regresaba al país sería detenido de inmediato". Frente a todo ello, yo decidí entrar en el país, para enfrentar esa situación y soy detenido en Río de Janeiro por los secuaces del imperialismo y del "Gobierno Argentino".

En esas condiciones, la respuesta de nuestros enemigos al ofrecimiento de paz y al intento mío de entrar en el país para lograrla, es la guerra. La responsabilidad de lo que ha de ocurrir en el futuro recaerá sobre ellos como así las consecuencias.

El comportamiento de los compañeros que integran la "Comisión Nacional por el Retorno de Perón" está más allá de toda ponderación desde que lo han expuesto todo con la mayor decisión y valor en los duros momentos que juntos hemos debido afrontar.

La inteligente preparación y ejecución de la "Operación Retomo" realizadas por estos compañeros, con gran espíritu de sacrificio, me persuade de la necesidad de confiarles la conducción total de las operaciones que, por designio de nuestros enemigos, se iniciará de inmediato.

La hubiera querido conducir personalmente con la ayuda de ellos, pero la imposibilidad momentánea de entrar a la Patria me lo impide. Por ser una guerra se impone que la disciplina sea su característica más saliente en lo orgánico y funcional. Ya nadie tiene otro saber que el de obedecer y de cooperar. Se terminó el tiempo de opinar en disidencias; comienza la etapa de luchar disciplinadamente, cada uno en su puesto. Al que no esté de acuerdo con ésto es mejor que se aparte. La conducción tiene como su exigencia más funamental la disciplina y sin ella no hay lucha posible. Esta es etapa de mando y el mando se ejerce sin limitaciones derrotistas. El que no desee someterse a esta perentoria necesidad tiene el derecho a desertar pero no a perturbar.

En cuanto a la acción, se acabaron las contemplaciones. Hay que comenzar la guerra integral por todos los medios, en todo lugar y en todo momento. Alejado momentáneamente de esa lucha por imperio de las circunstancias estudiaré mi accionar futuro. Hasta entonces no habrá otro comando que el que antes indico para el cual pido a todos los compañeros, en nombre del futuro de nuestro Movimiento y de la liberación del Pueblo y de la Patria, su más amplia y leal subordi­nación y colaboración.

Mi larga experiencia política y mis conocimientos de los hombres y la conducción me capacitan como para poderos aconsejar al respecto. Los compañeros que forman la actual "Comisión Nacional" han sido amplia y profundamente analizados en su capacitación, como probados en la forma más fehaciente en su lealtad y sinceridad, por lo que me decido a delegar en ellos el mando, en la seguridad de que con ello aseguro nuestro porvenir y el de nuestro Pueblo.

En la lucha es donde yo he aprendido a conocer a los hombres que realmente valen. Nuestra juventud debe hacerme caso porque no me equivoco. Los jóvenes deben poner el impulso y los viejos debemos elegir la dirección. Ese mismo equilibrio ha sido logrado en los hombres de la conducción.

Hasta que yo esté en la Patria para luchar al lado de Ustedes, ellos dirán mi palabra.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Se cumplen 56 años de esta carta de Perón a las 62 Organizaciones Peronistas






Escrito por Juan Domingo Perón.

A los compañeros de las 62 Organizaciones

Buenos Aires

Mis queridos compañeros:

Después de la partida de los compañeros dirigentes que se reunieron conmigo en ésta, he recibido la comunicación de Las 62 Organizaciones, en la que me comunican Uds. la información correspondiente a las actividades, inquietudes y situación del momento. Espero que la llegada allí de esos dirigentes les haya permitido tener una idea completa de lo que tratamos aquí sobre los asuntos que interesan a nuestras organizaciones políticas y sindicales. El compañero Framini debe haberles informado exhaustivamente y tomado contacto con ustedes a los efectos de realizar todo en el mejor entendimiento y colaboración. Otro tanto digo con referencia a la compañera Parodi. Espero que no existan dificultades porque lo que se busca precisamente, es organizar todo allí sin fricciones ni enfrentamientos que, fuera de toda duda, es lo que buscan nuestros enemigos.

Espero también que el compañero Vandor haya recibido mi carta contestación de una suya que me llegó por intermedio de la compañera Delia Parodi, como asimismo esa contestación sea ya de conocimiento de los compañeros de Las 62 Organizaciones. Indudablemente el momento es delicado para nuestras formaciones de superficie, porque no debemos dudar que nuestros enemigos, que ya han intentado disociarnos mediante la violencia o el engaño, volverán a intentarlo por los medios que sean y, si nosotros no presentamos un frente granítico, unido y solidario, nos pueden hacer un "agujero" en cualquier momento. Por eso la responsabilidad de los dirigentes peronistas en estos momentos es muy grande frente a ésa y otras amenazas que la situación creada nos está mostrando con claridad. Nunca han necesitado de un mayor sentido de grandeza y de desprendimiento, de una mayor unidad y solidaridad peronista ni de la mayor comprensión, entendimiento y colaboración. Lo que importa salvar es la unidad partidaria. Los intereses de círculo y personales, no pueden contar en la situación actual, porque solo el triunfo del Movimiento puede representar el triunfo de los peronistas. Nadie escapará al derrumbé si, por errores nuestros, el Movimiento Peronista llega a caer en la disociación.

Toda la fuerza del Peronismo está indudablemente en las bases y la propaganda enemiga está decidida a minar esas bases aprovechando la más mínima disensión que se produzca entre los dirigentes peronistas, tanto en la línea política como en la sindical. Terminadas las elecciones del 7 de julio, esa propaganda capciosa e interesada, se ha dirigido especialmente a hacer aparecer este acto electoral como una derrota peronista, a pesar que ellos saben mejor que nosotros que todo ha sido producto del fraude y de la arbitrariedad. Algunos peronistas, con buena o mala intención, se han prestado a esa capciosa propaganda derrotista, atacando a nuestros dirigentes y creando ficticiamente un clima de desconcierto, incertidumbre y alcahuetería sistemática que nos perjudica grandemente en la unidad. Es preciso entonces proceder de la mejor manera que sea posible para neutralizar esa campaña y destruir los efectos perniciosos de la propaganda derrotista. Para ello lo primero que debemos hacer es ponernos de acuerdo todos los dirigentes para proceder en forma inteligente y atinada, en una acción de conjunto bien planteada y realizada en la mayor colaboración y cooperación posible. Es para dar lugar a eso que he dispuesto la reestructuración y reorganización de las formaciones peronistas de superficie, dando así lugar para que todos ustedes en perfecto acuerdo lleguen a las bases y trabajen acertada y convenientemente.

Sobre las formas de ejecución, sólo he indicado procedimientos generales que me han parecido a mí los más justos y convenientes a fin de que ustedes, los dirigentes, realicen las cosas de la mejor manera para asegurar antes que nada, la unión y solidaridad de los peronistas. No se me escapa que no todos estarán de acuerdo con lo ordenado, pero creo que la masa peronista, espera desde hace años una medida semejante que siempre he auspiciado pero que debido a las condiciones en que se luchaba no había sido posible hasta ahora, en que este período de aflojamiento de la tensión política, permite dedicarnos a reestructurar nuestras organizaciones, haciendo lo que la masa quiera, porque no debemos olvidar que el fuerte peronista ha estado siempre en sus bases. Es allí donde debemos satisfacer los deseos y afirmar nuestro predicamento, porque de lo contrario haremos el juego al que nos quieren llevar nuestros enemigos.

Pero esta reestructuración no ha de hacerse pensando en que los dirigentes que han estado al frente de las organizaciones no han cumplido con su deber, porque ello sería injusto en primer término, y porque con ello daríamos el gusto a nuestros enemigos, favoreciendo su propaganda y su calumnia. Hay que reorganizar el Movimiento para dar ocasión a que todos los Peronistas puedan tener su actuación y su ocasión, como asimismo hacer real aquello de que cada peronista lleva el bastón de mariscal en su mochila, dando también ocasión a la juventud a que salga a la palestra y luche como sólo la juventud sabe hacerlo. Si nosotros por egoísmo, cerramos el paso a nuestra juventud, renunciaríamos a nuestro porvenir.

Nuestra mayor satisfacción de viejos dirigentes ha de ser la de ayudar a que nuestros muchachos nos superen para bien del Movimiento y nuestra obligación presente ha de ser también la de asegurar el mejor encuadramiento futuro para nuestras formaciones políticas y sindicales, en la que se descarten los tránsfugas conocidos, se afirmen los dirigentes capacitados y se dé cabida a los nuevos valores que sean capaces de llevar adelante la lucha en que estamos empeñados y cumplir la misión que nos hemos impuesto.

Con el pensamiento puesto en estos elevados fines, es que debemos encarar todos la reorganización; siendo así, no puede haber rivalidades ni fricciones que no fueran inspiradas por móviles inconfesables, que no deben existir en nuestras filas. Yo estoy persuadido en absoluto que en el Peronismo no existen semejantes ambiciones ni intereses y que todo se puede hacer con la grandeza y la honestidad que siempre hemos tratado de mantener en el Peronismo. Por eso, creo firmemente que si todos ustedes se ponen de acuerdo para realizar la reestructuración inspirada en estos principios, no sólo no puede haber dificultades, sino que cualquiera que surja por la intervención de factores ajenos, puede ser superada sin mayores esfuerzos mediante unión y colaboración de los que proceden con honestidad y desprendimiento. Hay que defender por sobre todo al Movimiento y dentro de él la unidad y solidaridad, sin las cuáles nada será posible en la futura lucha.

Finalmente, yo sólo les pido a todos que se pongan de acuerdo antes de comenzar la tarea y luego, en la mayor armonía y cooperación, se dediquen lo que más convenga al Movimiento. Si ello se cumple todos tendremos que agradecerles a los dirigentes las ventajas que en el futuro afirmen la existencia y la acción de todo el Movimiento Peronista.

Sobre el viaje que los compañeros me anuncian para tratar conmigo las cuestiones pendientes, que me citan en su comunicación que contesto, si lo consideran necesario en las actuales circunstancias, y a pesar de cuanto aquí les digo y lo que les habrán informado los compañeros que estuvieron conmigo antes, yo los espero con todo gusto, como siempre.

Les ruego que trasmitan mis más afectuosos saludos a todos los compañeros.

Un gran abrazo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Hace 81 años Perón le escribía a Félix San Martín




Carta al Sr. Felix San Martin 19 de diciembre de 1937

Escrito por Juan Domingo Perón.

Santiago de Chile, 19 de diciembre de 1937

Al señor Félix San Martín

Junín de los Andes

Mi muy querido amigo Don Félix:

La crónica colonial de Chile es quizás una de las más abundantes y extensas entre sus congéneres. Los historiadores más amplios y fundamentales de tiempos de la Colonia en Chile podríamos decir que son: el abate Molina, fray Diego de Rosales, el P. Ovalle, Gregorio Marmolejo, Corballo Goyeneche, Córdoba Figueroa, Olivares, Pineda Bascuñan, Pérez García, Gómez Vidaurre, y los fragmentarios pero no menos documentados e informados, entre los cuales se podría citar con frecuencia a Suárez de Figueroa, Tibaldo de Toledo, Caro de Torres Villarroel, Bueno, Trillo, Mariño de Lovera, fray Juan de Jesús María, Quiroga Rojas, González Agüero, etcétera.

Por varias de estas obras he pasado, deseando responder a su pregunta tan simple y sencilla; pero que se me escurría para aclarada con precisión. La mayoría de estos historiadores coloniales son algo desordenados y sin índice. Muchos son los que citan el pretendido "Paso de la Villarrica", pero ninguno encontré que lo ubicara con precisión. Vale decir, que me vi frente a la misma dificultad con que Ud., viejo investigador, se encontró. También examiné la cartografía Hispano Colonial de Don José Toribio Medina y el Atlas de Cano y Olmeailla en ella inserto, sin encontrar el Paso. Otro tanto hice con los Atlas de la Historia de Don Claudio Gay. Pero ya verá cómo encontré después la aclaración...

Los estudios sobre los araucanos y demás aborígenes están en Chile muy adelantados. Se le puede dar el primer lugar a la cabeza de estos escritores a Don Tomás Guevara, figurando después en primera línea el insigne Medina, Latchan, Pérez, el P. de Augusto, Oyarzún.

Don Tomás Guevara, que fue Rector del Liceo de Temuco, ha escrito varios libros, todos igualmente valiosos: "Psicología del Pueblo Araucano", "Los Araucanos en la Prensa de la Independencia", "El Folklore Araucano", y la más interesante y fundamental de todas sus obras, la "Historia de la Civilización de la Araucania", en tres tomos de más de 400 pági¬nas cada uno, obra en la actualidad agotada. En la página 19 del primer tomo se ubica con más o menos precisión, el Paso de Vi- llarrica, cuyo párrafo copio íntegro: "Entre los ríos Allipen y Trancura que nace al pie del volcán Quetropillan, los pasos de mayor importancia son el de Pulmarí, llamado también del Llaima o Baren, por el camino del Fortín Antiguo —1580 metros—; el de Reigolil como a 15 kilómetros al sur del anterior, por los ríos Trancura y Reigolil, hasta el norte; el Maichi, a 7 kilómetros del Reigolil por el mismo río Trancura; el Villarrica o Tran-cura como a 17 kilómetros del anterior, por los caminos del sur del lago y sur del volcán Villarrica."

Más adelante, en la página 15, dice: "El Villarrica permanece abierto asimismo todo el año y da salida a Junín de los Andes por el Norte y Sur del Volcán Lanín". En las cartas de esta obra, no figura el Paso Tromen o Mamuil Malal, que actualmente conocemos, sino que a la altura del Volcán Lanín, existe una leyenda que dice: "Paso de Trancura" como si, consecuentemente con el texto quisiera indicarse que el Paso mismo (cruce de la cumbre) se llamara Trancura, mientras que a la línea general del camino es a la que se denomina con el nombre de Paso de Villarrica. He recalcado el valor de la personalidad de Guevara, que Usted ya conocía surduda, para dar a su información el valor de su autoridad. Quedo a sus gratas órdenes.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan D. Perón, Teniente Coronel.

martes, 20 de junio de 2017

Se cumplen 61 años de esta carta del General Perón



Carta a compañeros peronistas (20 de junio de 1961)

Escrito por Juan Domingo Perón.

Mis queridos compañeros:

Frente a la campaña organizada para hacerme aparecer como desligado del problema argentino, yo reafirmo que lucharé por la liberación del Pueblo hasta lograrlo. Si mi forzoso exilio me impide estar físicamente presente, en cambio lo estoy a través de todas las resoluciones de las estructuras de la conducción.

El Movimiento Peronista está incólume y en la lucha pero debe ajustar su organización en defensa de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Nunca hemos sido un partido político, ni lo seremos, sino un movimiento nacional, por eso hay que formar nuevamente al Frente Justicialista uniendo a todos los peronistas en nuestra doctrina y conduciéndolos con unidad de acción. Es necesario volver a 1945, a la agitación solidaria del Pueblo, a la tiza y al carbón y a la hermandad de todos los peronistas. La forma en que se lo haga, no tiene tanta importancia como que se lo realice a fondo y acabadamente.

Los organismos de la conducción táctica, tanto en la línea política como en la sindical, tienen toda la autoridad que pueda emanar del Comando Superior que invisto, por eso pido a todos los peronistas que acaten sus resoluciones y órdenes porque no son otra cosa que la resultante de mis propias decisiones.

¡Unidos venceremos! y el Pueblo será libre.

Un gran abrazo.

Juan Perón

sábado, 29 de abril de 2017

Se cumplen 46 años de esta carta de Perón con el radical Carlos Suárez




Carta Carlos O. Suárez 29 de abril de 1971
Escrito por Juan Domingo Perón.
Madrid, 29 de abril de 1971.
Al Señor Carlos O. Suárez
Buenos Aires
Querido amigo:
Con el pie en el estribo contesto su carta. He decidido hacer un viaje por el interior de España, escapando a las visitas y los periodistas que, desde hace un mes me tienen "a los saltos". Con lo que ha ocurrido en la Patria y con lo que se está agitan­do con diversos fines desde uno y otro bando, a muchos se les está "haciendo el campo orégano". Pero para mí, con los cambios, no ha cambiado nada y, en consecuencia, tampoco nosotros deberemos cambiar nada.
Existen tres empeños de lucha; la guerra revolucionaria de los muchachos guerrilleros; una conspiración militar-popular que avanza cada día y, finalmente, una lucha política de super­ficie. Tanto la primera como la segunda deben seguir su con­ducta actual, es decir, "seguir dando"; la segunda hay que dejarla andar y ayudarla porque ese puede ser uno de los con­ductos para terminar con la dictadura militar que ensombrece al país y la tercera (la lucha política de superficie) hay que seguir de acuerdo con las circunstancias.
Las tres acciones se desarrollan por cuerda separadas, sólo coordinadas en su objetivo final. Espero que la guerra revolu­cionaria sea el reaseguro de una lucha, pero a muy largo plazo. A mediano plazo la rebelión militar-popular puede ser un re­curso valioso y la lucha política de superficie permitirá hacer el juego a la dictadura militar que ha prometido elecciones limpias mediante un juego también limpio, en cuyo caso, no tenemos nada que perder. En síntesis, dialogar en procura de los objetivos previstos; mientras tanto guerra cerrada a la dic­tadura, para que no pueda hacer pie en ningún momento.
Nosotros podemos proceder así porque tenemos un Mo­vimiento que jamás ha sido excluyente ni sectario y cada uno que lucha es un peronista en potencia aunque no lo confiese. Otros creen que no se puede conducir sin una organización per­fecta y un Comando centralizado. En política eso es imposible porque en este campo el orden es inexistente. En consecuencia es preciso acostumbrarse a manejar el desorden si es preciso. A. nosotros, con tal que luche, ¿qué nos importa cómo lo hace y dónde lo realiza? Hoy necesitamos de las tres acciones que an­tes le menciono y echamos mano a las tres.
Con referencia a las promesas de la dictadura: "res non verba". Esperamos los hechos y ellos dirán. Hasta entonces guerra cerrada en todos los frentes. No nos aferramos, como compienderá, a la conducta de las demás agrupaciones políti­cas, cuyos antecedentes conocemos; las utilizamos en lo posi­ble, pero nos cuidamos para que ellos no nos aprovechen a nosotros y, teniendo la lucha armada y en acción, ellos están y estarán inermes. Deberán "cabrestear" porque nosotros no estamos aún "palanqueados".
A mi regreso le escribiré más largo. Esto es sólo un adelan­to porque debo salir dentro de unos momentos de viaje, aunque no he querido hacerlo sin hacerle llegar, por lo menos, estas pocas palabras para que conozca la resolución tomada.
Espero poderlo abrazar pronto en la Patria. Hasta entonces, saludos a los amigos mexicanos que habiten por allí.
Un gran abrazo.
Firmado: Juan D. Perón.